EFECTOS COLATERALES DE LA ECONOMÍA GLOBALIZADA
Piqueteros frente al Congreso
Con
certeza se puede decir, que la crisis en Argentina, es de tipo político y no económico.
Sin embargo la mezcla de ambos componentes de la sociedad democrática y de
libre mercado han dado por tierra cualquier pronóstico de la década del 90 del
siglo pasado.
La
Argentina en los primeros años del primer milenio tiene como ejecutores del
gerenciamiento impuesto ya por el FMI o por la política internacional a
funcionarios y mandatarios que no han sabido o no han querido implementar el
imperio de la ley.
Así
de esta manera todos los valores, en especial la justicia y el Estado de Derecho
han sido menoscabado al grado de hacer que las mismas instituciones estén
infamadas y a punto de desaparecer como nunca en la historia Argentina, -entre
ellas la política-.
La
imposición política internacional y el avance a la plena libertad no es ni
cierta ni aplicable en los países que se jactan de ella. Es que la libertad
tiene límites y siempre reconoce a las instituciones. El Estado de Derecho es
el que cuida de los derechos e impone obligaciones a cada uno de sus habitantes,
sin embargo la crisis deja a su paso solamente caos.
Si
un Estado Soberano no reconoce la propiedad privada legítima, entonces se llega
al borde del abismo. La medicina suministrada para paliar el caos provocado por
la ineficiencia deja por sentado que traerá efectos colaterales donde
presumiblemente el remedio puede llegar a ser
peor que la enfermedad.
Las
medidas demagógicas de corto plazo traen problema a mediano y largo plazo y la
clase dirigente política –en especial el Presidente-
de la Argentina no toma conciencia de su responsabilidad.
El
pueblo aun no sabe cuales son las variables para analizar que dé cómo
resultado un voto asertivo, de última, se conforma con la posibilidad del voto
en blanco o como se dice actualmente el voto “NI”.
Se
puede asegurar que en Argentina no hay libertad económica y este proceso
trasgresor del Estado y los grupos financieros llega a su fin. Durante décadas
se permitieron el lujo de vaciar el país. Por supuesto que hubo complicidad
exterior. Todo el modus operandi de estos grupos cómplices
arrastro al fondo a la
dirigencia política, y la sociedad le reclama a estos dirigentes políticos la
solución económica.
La
economía de un país debe estar subordinada dentro del equilibrio fiscal a la
política social. La implementación de políticas sociales deben ser para
crecer y nunca conformarse con nivelar para abajo. La igualdad de oportunidades
debe dejar de ser un simple slogan. Los especuladores financieros junto a los
malos políticos deben permitir el crecimiento del país y la justicia social
por sobre todas las cosas. El Estado jamás debe estar ausente y está obligado
a mediar y ser fiel custodio del pueblo.
No todos desean tener la profesión de cartoneros el Estado debe respetar a los que quieren nivelar para arriba. No todos quieren formar parte de los piquetes para reclamar lo que considera justo socialmente.